Isla Graciosa

La Isla Blanca, nombre que se dio a Graciosa define a este precioso rincón de las Azores, Reserva de la Biosfera desde 2007 gracias a la designación unánime de la Unesco. Si bien se percibe la acción humana, su ecosistema está reconocido  como una línea a seguir en términos de desarrollo sostenible. Los dos islotes de Graciosa: Praia y Baixo son el refugio de nidificación de siete especies de aves protegidas.

Con mucha seguridad, el nombre de la Isla Blanca proviene del paisaje policromado de los minerales vulcánicos, en este caso la «traquita«, muy común en Graciosa. Así encontramos varias alusiones a su «blancura» en Pedras Brancas (Piedras Blancas), Serra Branca y Barro Branco.

Mapa de la isla de Graciosa
Mapa de la isla de Graciosa

Graciosa es la isla más al norte de las cinco que componen el grupo central del archipiélago de las Azores. Siendo la segunda más pequeña – 12.5 km de largo por 8 km de ancho- los recorridos de un extremo a otro se cubren en poco tiempo. Pese a su origen volcánico los accidentes geológicos no son exagerados y salvo la Caldeira en el sur de la isla, el resto de montañas no dejan de ser pequeños montes. Los picos Timão y do Facho están cubiertos por vegetación endémica y sirven de miradores con sus apenas 400 metros para ver la isla desde lo alto.  El pasado volcánico es imposible de obviar. Los tres complejos volcánicos son: Serra das Fontes; Complejo volcánico de Sierra Rama; y Volcán central. Ya sea con la visita al balneario de aguas calientes de Carapacho, o con excursiones para conocer algunas de las cuevas y grutas de Graciosa como Enxofre, la Cueva d’Água, la Cueva de Abel, la Caldeirinha de Pêro Botelho, o de la Cueva de Maria Encantada, entenderemos porque las Azores son un destino geológico de primer orden.

Los molinos inspirados en los de Flandes, influencia de los primeros pobladores que acudían a las Azores para cultivar plantas que permitían confeccionar tintes, servían para transformar el grano de cereal. Aún queda una veintena, y sus coloridas cúpulas rojizas contrastan con el verde de la vegetación y la piedra volcánica.

Otro rasgo propio de Graciosa es la red centenaria de cisternas y sistemas de abastecimiento de agua ya que a diferencia de otras islas de Azores el agua no se acumula en lagoas y el esfuerzo humano por economizarlo se refleja en esa arquitectura hidráulica.

HISTORIA DE LA GRACIOSA

No se tiene certeza de la fecha exacta del descubrimiento de Graciosa, pero parece que fueron marineros de Terceira quienes  llegaron a la isla hacia 1450. Posiblemente ya antes, en 1430 se liberó ganado para que «deforestara» paulatinamente la isla antes de colonizarla. El primer asentamiento en Carapacho partió de Vasco Gil Sodré, natural de Montemor-o-Velho, una villa del distrito de Coimbra en el Portugal peninsular. Junto a él un grupo de colonizadores aprovecharon el menor índice de seísmos que afectaban al resto de islas azorenses, promoviendo y extendiendo el cultivo de cereal y vides.

En 1485, Pedro Correia da Cunha capitán Graciosa, impulsó la llegada de nuevos colonos del continente de Portugal y Flandes. La ubicación estratégica de las Azores y la posibilidad de abastecerse en el comercio con América favoreció la economía local, pero al mismo tiempo buques corsarios acosaron Graciosa. Torres de avistamiento y edificios defensivos se alzaron para evitar los ataques. A lo largo del siglo XVIII Graciosa se situó como el mayor productor de vid y cereales del archipiélago -incluso se la conocía como «el granero de las Azores»-, pero la filoxera arruinó el ciclo económico del vino, provocando una emigración masiva hacia Estados Unidos y Canadá, un fenómeno similar al del resto de las Azores.

En 1994, un movimiento sindical cooperativo empujó la creación de Denominación de Origen al vino de Graciosa, con la intención de recuperar parte de la tradición y la cultura del vino. Actualmente, la producción de lácteos y carne es fundamental para la actividad económica de la isla. La tierra, dividida en muchas propiedades pequeñas, también está ocupada por el cultivo de maíz, hortalizas y árboles frutales.

QUÉ VER Y HACER EN LA ISLA GRACIOSA

Graciosa es una isla tranquila donde venir a relajarse. Además de rutas de senderismo, oasis submarinos que traen a buceadores, aguas termales como las de Carapacho o formaciones vulcánicas como la Furna do Enxofre, en Graciosa descubrirá los ritmos sosegados de los azorenses, lejanos al turismo de consumo frenético. Graciosa se divide en cuatro parroquias: Vila de Santa Cruz, Vila da Praia, Guadalupe y Luz. Cada población tiene su encanto particular, con el común denominador de la cercanía y hospitalidad de sus habitantes.

Buceo en la Isla Graciosa

Graciosa es un vergel para los submarinistas. Las inmersiones permiten disfrutar de fondos con muchas vida marina. La facilidad y cercanía de los lugares donde bucear favorecen este tipo de actividad y turismo. Pejeperros, morenas, peces ballesta, meros, nudibranquios son fácil de verse entre otras especies. Algunos de estos enclaves son la «Baixa do Farol» , el pecio del buque «Terceirense» hundido a apenas 21 metros en 1968 o la «Gruta do Carapacho».

SUR DE GRACIOSA

Praia

Praia es la población en el centro sureste de Graciosa, donde llegan los ferries desde Terceira o São Jorge. Uno de los lugares donde detenerse son los miradores que atisban a lo lejos el Ilhéu da Praia. En esta pequeña isla cubierta de vegetación anidan varias especies de aves como el paíño Monteiro, especie endémica de Graciosa, y la más pequeña de las Azores e su condición de ave marina. El acceso al Ilhéu da Praia está restringido a algunas épocas del año. En 2015, se contaron casi 600 parejas de paíño Monteiro. La población de Praia cuenta con una pequeña playa de arena, y se recomienda entrar en la iglesia de São Mateus, para admirar su órgano de tubos de 1793.

Antes de acometer la subida a la Caldeira, hay dos furnas en el ascenso, la Furna do Abel y la Furna da Maria Encantada, esta segunda una cueva de origen volcánico con forma tubular de unos 56,5 metros de largo y casi cinco de ancho.

Caldeira y Furna do Enxofre

La Furna do Enxofre es uno de los lugares más visitados y espectaculares de Graciosa. Monumento Natural, es una cueva volcánica en el interior de la Caldeira. La Caldeira, cubierta por un manto de vegetación y  frondosos árboles, es el resultado del colapso del antiguo volcán, siendo a su vez la mayor elevación de Graciosa. La depresión formada tiene un perímetro elíptico, con diámetros de 1,6 y 0,8 kilómetros, y unos 270 metros de profundidad.

Dentro de la Caldeira se halla la imponente cavidad volcánica conocida como la Furna do Enxofre (‘cueva de azufre’). La cueva forma una cavidad abovedada de 40 metros de altura en su parte central y 194 metros de largo. Se accede ingresando por una torre construida a principios del siglo XX y bajando una escalera de caracol -183 escalones-. Denominada la «catedral» de las cavidades volcánicas de las Azores, la Furna do Enxofre alberga una laguna de agua fría de 130 m de diámetro, y una fumarola fangosa de la que emana el olor a azufre que le dio su nombre, y que recuerda su origen volcánico. Su exploración comenzó en el siglo XIX , cuando investigadores internacionales entre los que curiosamente estaba el Príncipe Alberto I de Mónaco, se internaron en la cueva.

En el Centro de Visitantes da Furna do Enxofre se explica la historia de la formación de la cueva, detallando los procesos volcánicos que dieron lugar a su morfología. Está considerada única en el espectro vulcánico internacional y son numerosos los espeólogos que acuden para estudiarla.

Centro de Visitantes da Furna do Enxofre
Centro de Visitantes da Furna do Enxofre

Termas do Carapacho

En la costa sureste, a los pies de la Caldeira, en la «faja» llanura frente al mar se encuentran las termas del balneario de Carapacho. Construido en el siglo XIX, sus aguas sulfurosas calientes, entre los 36º y 40ºC se vienen utilizando desde 1750 como tratamiento para enfermedades de la piel y reumatismo. Renovado como centro de talasoterapia, las vistas desde el spa al islote llamado Ilhèu de Baixo son preciosas.

El edificio termal se encuentra no lejos del Faro de Ponta Do Carapacho, que junto a las piscinas naturales -una de las mejores de Graciosa – componen un conjunto donde hacer parada en la ruta por la isla.

Caldeirinha

NORTE DE GRACIOSA

Santa Cruz

Es junto a Praia una de las poblaciones más grandes de Graciosa, con un centro formado por casas típicas, calles adoquinadas, y una plaza central presidida por el quiosco de música. Además de la Iglesia de Guadalupe del siglo XVIII -cuya construcción tardó casi medio siglo por un seísmo-, y que recuerda la imagen religiosa que uno de los pobladores de la isla trajo de México, destaca el Museo de Graciosa, cuya vocación etnográfica sirve para comprender la vida de sus habitantes desde su poblamiento.

Santa Cruz desde el Monte Nossa Senhora da Ajuda
Santa Cruz desde el Monte Nossa Senhora da Ajuda

Monte Nossa Senhora da Ajuda

El Monte de Nossa Senhora da Ajuda ofrece una de las mejores vistas del pueblo de Santa Cruz, con sus casas blancas, y los molinos de origen flamenco sobresaliendo entre los muros que delimitan las parcelas de viñedos.  Hay tres ermitas sobre el Monte de Nossa Senhora da Ajuda, siendo la más apreciada la homónima  N. Sra. Da Ajuda (siglo XVI), con reminiscencias a una casa torre, y que explica otros tiempos en los que las agresiones y razzias por parte de corsarios eran habituales. A su lado está la casa de los romeros u  «hogar del peregrino», que funciona como un albergue para los que peregrinaban hasta la ermita. Coronando el monte una curiosa plaza de toros sorprende por la ubicación al viajero. Sin duda podría ser la plaza de toros con mejores vistas del mundo.

Ilhéu da Baleia

No lejos del aeropuerto está la Ponta do Barca y su faro. Desde allí se divisa la silueta en forma de ballena que da nombre al islote Ilhéu da Baleia. Si seguimos la carretera hacia el oeste encontramos el mirador de Porto Alfonso para disfrutar de la costa agreste con diferentes tonalidades y los atardeceres. Un poco más al sur Pico Das Tercas sobresale como zona más alta.

Ilhéu da Baleia en la isla Graciosa
Ilhéu da Baleia en la isla Graciosa

Casa Museu João Tomaz Bettencourt

El Museo se encuentra en la población de Guadalupe, en el interior de una casa noble del siglo XIX, y se centra en la historia de los habitantes isleños.

CÓMO LLEGAR A LA GRACIOSA

Al igual que en el resto de islas de Azores podemos llegar a Graciosa o bien en ferry o bien en avión. Se encuentra a unos 80 km al noroeste de Terceira.

Ferries a Graciosa

Es posible llegar a Graciosa en barco, si bien los ferries solo están operativos de forma estacional entre mayo y octubre por la empresa Atlantico Line. La línea amarilla que conecta en esas fechas todas las islas, enlaza Graciosa con Terceira y con São Jorge, con una travesía de unas tres horas hasta el puerto de Praia, (conocido como Sao Mateus).

Vuelos a Graciosa

El aeropuerto de la Graciosa- construido en 1981 y ampliado en 2001- está en norte de la isla, a 3km de Santa Cruz. Hay vuelos de la aerolínea Sata – Air Açores desde la isla de Terceira (aeropuerto de Lajes) y desde Ponta Delgada en la isla de São Miguel. Si queremos volar desde Lisboa, Oporto u otra ciudad de España tendremos que hacer escala previa en las islas mencionadas.

ALOJAMIENTO EN LA ISLA GRACIOSA

Aunque no hay gran variedad de hoteles y alojamiento en Graciosa, podemos elegir entre las opciones habituales de casas y quintas en las poblaciones de Santa Cruz y Praia.



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ALQUILER DE COCHES EN GRACIOSA

Ya sea en el aeropuerto de Graciosa o en puerto, es posible alquilar coche para moverse por la isla.

GASTRONOMÍA

Graciosa comparte con el resto de islas platos y recetas comunes en su gastronomía, con opciones de pescado y carne. No olvidemos que sus fondos marinos son ricos, y que al mismo tiempo hay un sector ganadero y lácteo importante. Cabe mencionar el ajo y el melón, considerados excelentes. Los dulces llamados, queijadas da Graciosa, inspiradas en la receta centenaria de los covilhetes de leite, una especie de tartelette son los más famosos pero también encontramos otros como las cavacas, escomilhas, capuchas opastéis de arroz.

El vino Graciosa, procedente de la uva verdelho (verdejo), sobrevivió a la filoxera. Actualmente, y con la introducción de otras uvas, los blancos denominación de origen Graciosa, son excelentes acompañamientos para la gastronomía regional.

COSTUMBRES Y FIESTAS

Las fiestas o eventos más significativos son el Carnaval y las fiestas patronales. Entre ellas la Festa del Senhor Santo Cristo dos Milagres (Fiesta del Señor Santo Cristo de los Milagros) de agosto comprende conciertos y comparsas en las calles de Santa Cruz. Al igual que en el resto de las islas Azores, las Festividades del Espíritu Santo entre mayo a septiembre se celebran todos los años.

CÓMO MOVERSE EN GRACIOSA

Además de con el coche de alquiler – sin duda la mejor opción para moverse a su aire y por libre- hay taxis y empresas que hacen traslados y excursiones a los principales lugares de Graciosa. También hay tres líneas con rutas de autobuses que cubren casi toda la isla: Circuito 1: Santa Cruz – Praia – Luz – Guadalupe – Santa Crus. Circuito 2: Santa Cruz – Guadalupe – Ribeirinha – Vitória – Bom Jesus – Dores – Aeropuerto – Santa Cruz. Circuito 3: Luz – Carapacho – Luz.

CLIMA Y TEMPERATURAS

El clima en Graciosa es cálido y templado. En invierno llueve bastante más que verano, pero las temperaturas rara vez bajan de los 12 grados, mientras que los veranos son suaves con 20-22 grados de máxima

Temperaturas de la isla de Graciosa
Temperaturas de la isla de Graciosa

ACTIVIDADES Y TOURS ORGANIZADOS EN LA ISLA DE GRACIOSA

Hay empresas que se dedican a los tours y guías por la isla, además de ofrecer actividades como vuelos en parapente, barranquismo, buceo e inmersiones de submarinismo, pesca deportiva, rutas a caballo o en bicicleta y salidas en barco para avistar ballenas y delfines.

MAPA DE ISLA GRACIOSA