Guía de las Islas Azores

Caldera de Sete Cidades, uno de los paisajes naturales más conocidos de las Islas Azores, en São Miguel. ©Iñigo Pedrueza.

La Región Autónoma de las Azores (en portugués: Região Autónoma dos Açores) recibe con los brazos abiertos a viajeros pacientes que elijen el archipiélago atraídos por las variadas opciones de turismo que ofrece durante todo el año.

Las islas Azores están situadas en medio del océano Atlántico, a unos 1400 km al oeste de Lisboa y 800km de Madeira. Las Azores forman parte de la Macaronesia, un nombre que reúne al conjunto de cinco archipiélagos del Atlántico Norte, más o menos cercanos al continente africano: Azores, Madeira e islas Salvajes en Portugal, las Islas Canarias en España y el archipiélago africano de la República de Cabo Verde.

El archipiélago portugués está compuesto por nueve islas divididas en tres grupos. El conjunto oriental de islas lo forman São Miguel y Santa María; el grupo central: Terceira, Graciosa, São Jorge, Pico y Faial; mientras que en el punto más occidental de las Azores, de Portugal y de Europa se hallan las islas de Flores y Corvo. Las distancias, las diferencias de tamaño, clima y orografías hacen que quién afirme que conoce las Azores habiendo visitado solo una de ellas se equivoque completamente. Cada isla tiene su paisaje, sus atractivos y particularidades, por lo que regresar a las Azores y descubrir nuevas islas, permite encontrarse con agradables vivencias y al mismo tiempo nuevas propuestas.

El corazón volcánico late visiblemente en las Azores, cuya actividad geotermal es uno de sus mayores reclamos. La presencia telúrica es constante desde la formación del archipiélago que comenzó hace 36 millones en mitad de la Dorsal Atlántica hasta el surgimiento de la primera isla, Santa María hace 8,1 millones de años. Y por supuesto después, hasta hoy, donde podemos ver las huellas de los cráteres y calderas de los volcanes hoy inundados, -como en caso de Sao Miguel-, en el termalismo y la expulsión de gases, la punta de iceberg de la intensa actividad volcánica bajo el archipiélago.

Dos puntos de las Azores están incluidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: el Centro Histórico de Angra do Heroísmo, en la isla de Terceira desde 1983, y el Paisaje Vitivinícola de la isla de Pico desde 2004.

NATURALEZA

Bosque de coníferas que han substituido la laurisilva autóctona en muchas zonas de las islas. Con todo estos tupidos bosques son espectaculares. Isla de São Miguel. ©Iñigo Pedrueza.

En Azores se disfruta de la naturaleza pero también se aprende de ella. La gran variedad de hábitats y biotopos proporciona a las islas de una gran variedad de especies endémicas. En el archipiélago están protegidas 115 especies, y 215 especies están catalogadas como amenazadas.

A bordo de embarcaciones podemos avistar ballenas y delfines, bucear hipnotizados entre mantarrayas o simplemente deleitarnos con unos fondos marinos exuberantes. Entre florestas de laurisilva podemos conocer al Priolo, una especie endémica en peligro de extinción, que cuenta con un centro de interpretación en la isla de Sao Miguel. Y también podemos ayudar a que las crías de pardelas grises (cagarros) retomen el vuelo gracias al trabajo del equipo de SPEA (Sociedade Portuguesa para o Estudo das Aves).

AZORES ISLA A ISLA

Como si formasen un arco iris, las nueves islas reciben un apodo cromático que las define. Mientras Sao Miguel es sin duda la isla verde con sus mil tonalidades verdosas, Faial es la isla azul donde las aguas van del turquesa al cobalto. La isla de Santa María es conocida como la isla amarilla por sus tonos ocres y sus playas, y Graciosa es la isla blanca, por la tonalidad de las casas.

ISLA SAO MIGUEL

Acueducto cerca de la Caldera de Sete Cidades. Isla de São Miguel. ©Iñigo Pedrueza.

São Miguel es la isla principal de las Azores, sede del aeropuerto internacional y de la capital, Ponta Dalgada. En el paisaje alternan campos de pasto para la importante industria ganadera, con ricos campos cultivados y vegetación frondosa. Hay mucho para ver, desde alguna de sus lagunas vulcánicas como la Lagoa de Fogo, las vistas de la Lagoa de Set Cidades, las aguas termales de Caldeira Vleha, Terra Nostra o la Poça de Donna Belha en As Furnas.

ISLA SANTA MARÍA

Santa María es conocida como la isla amarilla de las Azores, donde el verde de las otras islas no es tan frecuente. Aquí yace el desierto rojo, llamado así por sus tierras de color rojizo. Fue la primera isla descubierta por los portugueses, y la primera en poblarse. Sus playas-entre las que es digna de mención Praia Formosa- son las mejores de todo el archipiélago, de modo que los que buscan turismo de sol y relax deben tomar nota. Para terminar el día, nada mejor que un atardecer junto al faro (Farol) de Gonçalo.

ISLA TERCEIRA

Capitaneada por Angra do Heroísmo -cuyo centro histórico renacentista es Patrimonio de la Humanidad- , la isla de Terceira

ISLA GRACIOSA

Nadie diría que la isla de Graciosa tiene origen volcánico. Y es que en su mayor parte plana, los isleños regaron su superficie de fortalezas y molinos de viento de Praia hasta los baños termales de Carapacho. La cueva de Furna do Enxofre sirve de entrada a la Lagoa do Styx, un lago volcánico bajo el nivel del mar. Gracias a su clima seco, los pueblos se encuentran no solo en la costa sino también en el interior. Las casas tradicionales de la capital, Santa Cruz, brillan con su reluciente blanco.

ISLA SAO JORGE

Sao Jorge es la isla más solitaria y virgen del archipiélago de las Azores y se puede llegar en un viaje en ferry de 3 horas desde Pico. Casi todos los pueblos de la isla están asomados a los altos acantilados en las pequeñas llanuras costeras.

ISLA PICO

Desde la lejanía impone el volcán de Pico, alzándose hasta los 2.352 metros, proclamándose la montaña más alta de Portugal. Meta internacional de buceo, destaca la como la Gruta das Torres, el túnel de lava más grande de todas las islas Azores. En la isla -la segunda más grande de las Azores-, entre campos cultivan con viñedos e higos encontramos la población de Lajes, el antiguo Sao Luism fundado en 1460. El escritor Herman Melville dedicó la novela Moby Dick a los balleneros de la isla Pico, bravos y osados frente a la furia del océano Atlántico. Hoy las ballenas y delfines que se observan con las excursiones solo sufren disparos de las cámaras de fotos.

ISLA FAIAL

Faial despide el sol de Europa cada día desde su último trozo de tierra más al oeste del Viejo Continente. El anillo de hortensias azuladas rodeando el antiguo volcán de la Caldeira es para parar el tiempo. En la zona occidental el pequeño volcán Capelinho nos recuerda de un plumazo el pasado volcánico de las Azores. La famosa bahía de Port Pim, un lugar histórico para las ballenas, es ideal para nadar y tomar el sol, y las cuevas de Costa da Feteira y el mirador del Monte da Guia son excepcionales. La bulliciosa capital de Horta ha sido durante siglos un puerto importante para el comercio entre Europa y América y conserva una atmósfera única.

ISLA FLORES

Si nos invitaran a adivinar el nombre de esta isla, lo primero que nos vendría a la cabeza es llamarla Flores. Infinitos campos de hortensias y azaleas atraen a los viajeros ávidos en retratar fotografías coloridas. Las siete lagunas en la montaña y las cascadas de Morro Alto y Riverida do Ferreiro son de visita inexcusable, pero podemos dedicar días a descubrir cientos de cascadas pintorescas y por supuesto las Lagoas, el área con 7 lagos de origen volcánico.

ISLA CORVO

Corvo declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, es la isla más pequeña de las nueve. Sin duda es una parada fundamental para los amantes del senderismo y la naturaleza. Vila Nova do Corvo es el único asentamiento en la isla, un pueblo pintoresco donde viven solo unos cientos de personas, caracterizado por casas con fachadas de piedra oscura y pequeños molinos de viento.

TURISMO SOSTENIBLE

Faro de Ferreria en la parte occidental Isla de São Miguel. ©Iñigo Pedrueza.

Las Azores son un ejemplo de turismo sostenible. Desde la pulcritud de sus espacios, a la atención de jardines y miradores, o la exquisita interpretación de la oferta de actividades de turismo sostenible con la naturaleza azorense.

Premiada consecutivamente desde 2009 con el galardón de la QualityCoast, las Azores han continuado los trabajos por convertirse en un destino de primer orden en pos del turismo sostenible.

ACTIVIDADES DEPORTIVAS

Si se busca adrenalina en Azores la dejaremos fluir sin freno. Podemos optar por barranquismo en la isla de Flores, surf en Ribeira Grande (São Miguel), Coastering (una variante de canyoning pero en la costa), inmersiones de buceo, golf, kayak, espeleología y geoturismo, parapente, ciclismo BTT o infinidad de rutas de trekking. Sin duda Azores es perfecta para el turismo activo.

RELAX Y AGUAS TERMALES

Y después del deporte es imposible decir que no a un baño en aguas termales. La isla de Sao Miguel posee una de las mayores hidropolis del mundo. La gran concentración de tipos de agua de tan diferente tipología, la convierte en un edén natural del que se hace un aprovechamiento terapéutico por un lado y para un ocio termal gracias a sus cálidas aguas.

REALIDADES AZORIANAS

En nuestra estancia descubriremos la historia de las Azores, desde su formación geológica y paisajística, hasta el descubrimiento, poblamiento, y ciclos económicos asociados a su condición de parada de tránsito de la ruta Europa – América. La presencia de plantaciones de piñas y té -las únicas en Europa – se descubren con rutas curiosas en las que nos dejaremos llevar por la abundancia de los platos típicos de la gastronomía de Azores, como el “cocido das furnas”, hecho a fuego lento bajo la tierra.

La insularidad ha marcado el carácter de sus gentes, y en sus museos podemos aprender mucho de su pasado, como en el Museo del Trigo de Sao Miguel, el Museo de la Industria Ballenera de Pico, o el Museo Etnográfico de la isla de Corvo.

Nueve islas pero cada una con muchas razones para hacer de las vacaciones en Azores un viaje a un lugar acogedor que podemos convertir en nuestra segunda casa.